El cráneo del Rey Nayar: mito, memoria y resistencia en la Sierra de Nayarit

Nayarit es tierra de leyendas, y una de las más fascinantes sigue viva en la memoria colectiva: el cráneo del Rey Nayar, resguardado en la iglesia de la Santísima Trinidad, en la comunidad de Mesa del Nayar. Este enigmático vestigio ha despertado curiosidad durante siglos, y su historia se entrelaza con la resistencia indígena, la espiritualidad cora y la llegada de los conquistadores españoles.

Pero ¿quién fue realmente el Rey Nayar? ¿Cómo terminó su cráneo en ese templo? ¿Y por qué solo se conserva esa parte de su cuerpo? Las versiones son muchas, pero la más aceptada por investigadores y pobladores locales se remonta a los años posteriores a su muerte, en medio de la expansión colonial.

Según relatos, en febrero de 1722, los españoles llegaron a Mesa del Nayar tras enterarse de prácticas que consideraban heréticas. Al arribar, encontraron un complejo ritual cora: cinco momias ubicadas en los puntos cardinales —tatarabuelo, bisabuelo, abuelo y padre— rodeaban al Huei taboasima, el centro ceremonial donde reposaba el cuerpo momificado del Rey Nayar.

Francisco Samaniega Altamirano, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explicó a la Agencia Informativa Conacyt que los nayeri creían que las momias se comunicaban entre sí, y que las cuatro figuras ancestrales aconsejaban al rey momificado, considerado un chamán. El nombre “Nayar” proviene de una adaptación cora del náhuatl nahuali, que significa “adivinador”.

Se dice que el Rey Nayar continuó gobernando después de muerto, convertido en oráculo. Los líderes coras consultaban su esqueleto antes de tomar decisiones importantes, manteniendo viva su autoridad espiritual.

Al descubrir estos rituales, los españoles los calificaron como cultos paganos. Decidieron llevarse la momia del Rey Nayar a la Ciudad de México, donde fue sometida a juicio en el Templo de San Francisco. Se le colocó un sambenito —prenda de la Inquisición que marcaba a los condenados— por considerarlo hechicero capaz de comunicarse desde el más allá.

El 1 de febrero de 1723, por orden del arzobispo Juan Ignacio Castorena y Urzúa, los restos del Rey Nayar fueron quemados en la hoguera junto con objetos ceremoniales como la piedra del sol y vasos rituales. Sin embargo, su cráneo nunca fue encontrado por los españoles.

Algunos pobladores del municipio Del Nayar aseguran que guerreros coras lograron rescatar el cráneo antes de la llegada de los conquistadores. Otros afirman que fue recuperado posteriormente en la Ciudad de México. Lo cierto es que hoy permanece en la iglesia de la Santísima Trinidad, construida a finales del siglo XVIII, y que se ha convertido en un sitio de peregrinación y turismo cultural.

Durante las festividades del Día de Muertos, el templo se transforma: se erige un altar monumental con una tela negra que simula un cuerpo humano coronado por el cráneo del Rey Nayar. Este se utiliza como oráculo, y hay quienes aseguran que aún responde preguntas sobre el destino y el gobierno de su pueblo.

La leyenda también cuenta que el Rey Nayar medía más de dos metros y poseía un don de liderazgo excepcional. Nació en el año 1500 y murió en 1624, tras haber defendido con valentía a su pueblo, convirtiendo a la región en uno de los últimos bastiones indígenas frente a la conquista española.