El Congreso del Estado de Nayarit presentó una iniciativa para establecer oficialmente el 5 de septiembre como el Día Estatal de la Mujer Indígena, con el propósito de reconocer su papel fundamental en la vida social, cultural y política de la entidad, así como de impulsar su participación activa en los espacios de toma de decisiones.
El diputado presidente Salvador Castañeda Rangel señaló ante medios de comunicación que esta propuesta busca visibilizar a las mujeres de los pueblos originarios, no como una figura aislada de la mujer urbana, sino como parte integral del derecho colectivo a la igualdad y al reconocimiento. “Se trata de hacer valer el derecho de todas las mujeres”, subrayó.
La fecha propuesta coincide con el Día Internacional de la Mujer Indígena, establecido por la ONU en 1983 en memoria de Bartolina Sisa, líder aymara que encabezó la resistencia contra el dominio colonial en el Alto Perú durante el siglo XVIII. Esta conmemoración honra la contribución de las mujeres indígenas en la preservación de sus lenguas, tradiciones y formas de organización comunitaria.
A pesar de los avances sociales, Castañeda Rangel reconoció que persisten barreras significativas para las mujeres indígenas, especialmente en los ámbitos profesional y político. “Los hombres indígenas suelen tener mayores oportunidades de empleo, mientras que las mujeres continúan siendo relegadas”, afirmó.
También destacó la baja representación femenina en cargos públicos y espacios institucionales, lo que limita su influencia en la construcción de políticas públicas. Ante este panorama, hizo un llamado al Congreso para respaldar tanto los proyectos individuales como las iniciativas colectivas que surgen desde las comunidades indígenas.
“Es momento de apoyarlas y garantizar que su voz sea escuchada y respetada”, concluyó el legislador.
En Nayarit, los pueblos originarios — Náayeris (Coras), Wixárikas (Huicholes), O’dam (Tepehuanos del sur) (o’dam) y Meshikan (Mexicaneros) — representan una riqueza cultural invaluable. Conservan, en distintos grados, sus propias instituciones sociales, económicas y políticas, y continúan aportando al desarrollo del estado desde sus saberes, tradiciones y formas de vida.

