La temporada de captura de camarón de estero inició con pérdidas para cientos de pescadores en Nayarit, afectados por las lluvias torrenciales que han alterado el equilibrio de los cuerpos lagunares. El exceso de agua dulce ha dificultado la pesca, provocando que el crustáceo se desplace hacia el mar o se hunda en el fango, según reportes de productores locales.
Juan de Dios Fernández, representante de los pescadores ribereños, informó que cooperativas como Pescadero y Pancho Villa, que en años anteriores lograban hasta 40 toneladas en el primer día de zafra, apenas alcanzaron 100 kilos y cero producción, respectivamente. “La situación es crítica. Muchos compañeros ya no salen a trabajar porque no recuperan ni el gasto en combustible”, señaló.
A las condiciones climáticas se suma el impacto de la pesca ilegal. Fernández denunció que el levantamiento tardío de la veda permitió que pescadores furtivos extrajeran el producto durante todo el año, impidiendo que el camarón adulto completara su ciclo de reproducción.
La veda es una medida temporal que prohíbe la pesca de ciertas especies para proteger su desarrollo biológico y garantizar la sostenibilidad del recurso. En el caso del camarón, permite que las larvas crezcan y los adultos desoven sin presión comercial, asegurando futuras temporadas.
Además, los esteros presentan altos niveles de sedimentación, lo que obstaculiza la reproducción natural del camarón. El sector pesquero considera urgente un dragado en los sistemas lagunares para recuperar la viabilidad de la actividad.
El panorama a corto plazo no es alentador. Con la temporada de huracanes en su punto más alto durante octubre, se teme que las condiciones empeoren. Las expectativas iniciales, que eran optimistas tras años de sequía, ahora apuntan a una producción inferior a las tres mil toneladas.

