El reloj biológico de los gigantes marinos avanza y la temporada de avistamiento entra en su recta final. Aunque el espectáculo natural continúa en las costas nayaritas, la ventana de oportunidad para presenciarlo se cerrará oficialmente el próximo 23 de marzo. Ante la inminente partida de los cetáceos, el puerto de San Blas se consolida como uno de los puntos estratégicos de zarpe, ofreciendo a los visitantes las últimas semanas de intensa actividad.
Los recorridos en altamar han mantenido su atractivo. Prestadores de servicios turísticos reportan que, aunque el rastreo puede requerir paciencia, las expediciones suelen culminar con espectáculos de saltos y aleteos que cautivan a las familias. “Si se ven, se ven muy bien”, aseguran los guías locales, quienes destacan la experiencia como un evento familiar que bien vale la madrugada.
La logística es estricta: las embarcaciones parten temprano y concluyen las actividades de observación alrededor de la 1:00 de la tarde. Este horario responde tanto a las condiciones de clima y marea como a la alta demanda, especialmente los fines de semana, cuando las reservaciones suelen saturarse.
Más allá de la atracción temporal, el avistamiento se ha convertido en una vitrina turística para San Blas. Damián Sartiaguín, operador de la zona, subraya que el puerto ofrece más que sol y arena: el recorrido de ballenas se complementa con la riqueza histórica del cerro de La Contaduría y los manglares de La Tovara, diversificando la experiencia del visitante.
Para garantizar una jornada segura y disfrutable, las recomendaciones son claras: ropa cómoda, gorra o sombrero y bloqueador solar. La regla de oro, sin embargo, es contratar únicamente a operadores autorizados que cumplan con la norma oficial mexicana, asegurando tanto la protección de la especie como la seguridad de los pasajeros.

