El brote de sarampión en México continúa activo, aunque con un ritmo menos explosivo que en los picos iniciales. Al 20 de enero de 2026, el país acumula 7 mil 188 casos confirmados, lo que representa un incremento de 3.7 por ciento respecto al corte anterior, con 20 nuevos contagios en solo 24 horas, según el informe más reciente de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud.
En Nayarit, la situación se mantiene con cifras discretas, pero no ajenas a la tendencia nacional. La entidad pasó de 10 a 13 casos acumulados en el periodo 2025-2026, un aumento de 30 por ciento en apenas dos días. Siete de esos contagios se han registrado en lo que va de 2026, elevando la tasa de incidencia estatal a 0.52 casos por cada 100 mil habitantes. A diferencia de otras regiones, no se reportan defunciones, por lo que la letalidad permanece en cero.
El brote ya tiene presencia en las 32 entidades federativas y 255 municipios, lo que refleja su amplitud territorial. Aunque el crecimiento diario es menor al observado en las etapas críticas de 2025, la curva epidémica sigue activa y sin señales claras de descenso sostenido.
El norte del país concentra la mayor carga. Chihuahua registra 4 mil 495 casos, equivalentes al 62 por ciento del total nacional, con una tasa de incidencia superior a 113 casos por cada 100 mil habitantes y 21 de las 24 defunciones reportadas en México. En segundo plano aparecen Jalisco, con mil 48 casos, y Chiapas, con 433, entidades que mantienen transmisión activa.
Los datos también evidencian la vulnerabilidad de la población infantil. Más de una tercera parte de los casos confirmados corresponde a niños de 1 a 9 años, mientras que los menores de un año encabezan la tasa de incidencia con 42.64 casos por cada 100 mil habitantes, cifra ocho veces superior a la media nacional, reflejo de la falta de esquemas completos de vacunación.
En términos de letalidad, el brote se mantiene estable con 24 defunciones acumuladas, lo que coloca la tasa nacional en 0.37 por ciento. Sin embargo, especialistas advierten que la estabilidad no significa control: el incremento constante de casos, incluso en estados con baja incidencia como Nayarit, confirma que el virus sigue encontrando espacios para circular.
La lectura epidemiológica es clara: el sarampión no está desbordado, pero tampoco contenido. Cada aumento porcentual recuerda que la vacunación y la vigilancia son la línea que separa un avance controlado de un posible repunte nacional.

