Nayarit redefine su modelo turístico con enfoque mixto

Durante años, la imagen de Nayarit se construyó casi exclusivamente alrededor del sol y la playa. Hoy, la estrategia busca diversificarse hacia un modelo que combine la fuerza de los grandes capitales en la costa con la economía de oficios en los pueblos del interior. La reciente gira de supervisión encabezada por autoridades federales y estatales dejó clara la intención de unir estas dos realidades que antes avanzaban por caminos separados.

El llamado Plan Nayarit para la Prosperidad Compartida responde a una tendencia del mercado: el turista contemporáneo ya no se conforma con el encierro hotelero, sino que busca experiencias auténticas. En ese contexto, los oficios tradicionales que sobrevivieron al margen de la industria turística encuentran ahora una oportunidad de convertirse en atractivo económico.

Compostela se ha convertido en el laboratorio de esta transformación. En este Pueblo Mágico, espacios como Café El Molote o Flor de Chila pasaron de ser centros de producción a destinos de visita. El turista observa el tostado del café o el torcido manual de los puros y comprende el valor de lo que adquiere. Lo mismo ocurre en la talabartería Don Nacho, donde el trabajo con el cuero se convierte en espectáculo y aprendizaje. Son proyectos surgidos de ejidos y cooperativas que demuestran que el campo puede integrarse al sector servicios sin perder su esencia agrícola.

En la costa, la identidad se fortalece a través del deporte. Bahía de Banderas presume su reconocimiento internacional como Ciudad de Surf, un distintivo que trasciende las olas y se convierte en un punto de encuentro entre locales y visitantes. Este turismo joven suele involucrarse más en el cuidado del entorno y la comunidad, aportando un valor social adicional.

La gastronomía también ocupa un lugar central en la estrategia. La antigua fábrica textil de Bellavista fue sede de una muestra culinaria en la que más de veinte mujeres presentaron sus platillos, confirmando que la cocina local es tan representativa como cualquier monumento. Sus recetas son historia viva y un recurso turístico que permanece vigente.

La inversión de gran escala continúa. La supervisión del hotel Rosewood Mandarina confirma que Nayarit sigue atrayendo capitales para infraestructura de primer nivel. Sin embargo, el verdadero reto es que la riqueza generada por el turismo no se concentre únicamente en la franja costera, sino que circule hacia las familias que trabajan el café, el tabaco, la piel y la cocina, quienes día a día construyen la identidad del estado.