Del 23 al 27 de marzo de 2026 se llevará a cabo en todo el país la Primera Jornada Nacional de lucha contra el dengue y el chikungunya, una estrategia impulsada por la Secretaría de Salud a través del Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades. El plan contempla acciones coordinadas en los 32 estados, con énfasis en 420 localidades prioritarias, más de mil 400 unidades médicas, escuelas y zonas turísticas.
El objetivo central es reducir riesgos mediante campañas de promoción de la salud, eliminación de criaderos de mosquitos, supervisiones sanitarias y la estrategia “Patio Limpio”. También se aplicarán medidas diferenciadas según el nivel de riesgo, como vigilancia con ovitrampas, nebulización y control larvario. Entre las innovaciones destaca el uso de mosquitos Aedes aegypti portadores de la bacteria Wolbachia, que disminuye la transmisión de estas enfermedades.
La jornada se vincula con el contexto del Mundial de la FIFA 2026, buscando aprovechar su alcance mediático para fortalecer la conciencia pública. Sin embargo, especialistas advierten que estas campañas, aunque necesarias, suelen ser acciones reactivas frente a brotes que cada año afectan a miles de familias. La falta de continuidad en políticas de saneamiento básico y el escaso compromiso de autoridades locales han permitido que el dengue y el chikungunya se mantengan como amenazas recurrentes.
Mientras el gobierno federal presume la coordinación institucional y la participación del sector privado, la realidad en muchas comunidades es distinta: deficiencias en el suministro de agua potable, acumulación de basura y ausencia de programas permanentes de descacharrización. Estos factores siguen alimentando la proliferación del mosquito transmisor y ponen en evidencia que la lucha contra estas enfermedades no puede limitarse a jornadas aisladas.
La estrategia nacional representa un paso importante, pero la ciudadanía espera que se traduzca en un cambio sostenido y estructural, capaz de garantizar entornos seguros más allá de coyunturas mediáticas. La salud pública requiere continuidad, inversión y voluntad política para que la prevención no sea solo un discurso, sino una realidad palpable en cada colonia, escuela y comunidad del país.

