La temporada irregular de mango en Nayarit dejó como único protagonista al Ataulfo, variedad mexicana que mostró cierta resistencia frente a las condiciones adversas. De acuerdo con el análisis del investigador y ambientalista Mario Alberto Ortiz Jiménez, la fructificación del Ataulfo osciló entre 5 y 40 por ciento, con mejores resultados en huertas situadas a mayor altitud, donde las noches frescas favorecieron el cuajado de la flor.
En contraste, las variedades Tommy, Haden, Kent y Keitt prácticamente colapsaron. Su floración y cuaje se ubicaron entre 0 y 5 por ciento, un desplome que Ortiz Jiménez atribuye directamente al cambio climático: inviernos más cálidos, incremento en la radiación solar y mayor estrés por calor impidieron que las yemas se desarrollaran en condiciones normales.
El especialista descartó fallas de manejo agrícola como causa del problema y subrayó que el patrón observado responde a factores climáticos. En su análisis, el Ataulfo se posiciona como la variedad más resiliente frente a los efectos que el cambio climático está imponiendo en los huertos nayaritas.
La situación plantea un desafío para productores y autoridades, al evidenciar la vulnerabilidad de las variedades tradicionales y la necesidad de estrategias de adaptación que permitan sostener la producción en un escenario de creciente variabilidad ambiental.

