Nayarit volvió a cruzar un límite ambiental alarmante. A 13 días de iniciado, el incendio forestal en el predio El Vigía, municipio de La Yesca, ya rebasó oficialmente al siniestro de Cerro Colorado y se convirtió en el más devastador registrado en la entidad en tiempos recientes.
Según el reporte estatal del 7 de mayo del Monitor diario de la Conafor, las llamas han consumido 7 mil 890 hectáreas, superando las 7 mil 719 destruidas por Cerro Colorado. La diferencia es contundente: aquel incendio tardó 21 días en alcanzar esa cifra; El Vigía lo hizo en apenas 13.
El antecedente de Cerro Colorado había sido considerado una tragedia sin precedentes. Más de 400 brigadistas combatieron durante tres semanas dentro del Área Natural Protegida de la Cuenca Alimentadora del Distrito de Riego 043, estratégica para la recarga de agua que abastece a Tepic, Bahía de Banderas y Puerto Vallarta. Hoy, apenas un año después, la historia se repite con mayor velocidad y gravedad.
Actualmente, el estado enfrenta cinco incendios activos que han devastado preliminarmente 12 mil 471 hectáreas. La Yesca concentra el 86% de la superficie afectada, con tres frentes simultáneos que suman 10 mil 786 hectáreas calcinadas, equivalentes a más de 15 mil canchas de fútbol profesional reducidas a cenizas.
Aunque El Vigía reporta un 85% de control y 80% de liquidación, el daño ecológico ya está hecho. La pérdida de hábitats críticos, la afectación a especies endémicas y el deterioro de zonas de captación de agua confirman que el impacto trasciende las cifras.
El nuevo foco rojo es Rancho El Arenal, detectado el 6 de mayo, con apenas 10% de control y 5% de liquidación, convirtiéndose en el punto más vulnerable para los combatientes. A ello se suman Pedernales, en Del Nayar, con 435 hectáreas afectadas, y Los Cimientos, en Rosamorada, con 1,250 hectáreas dañadas.
Las cifras muestran un patrón inquietante: incendios cada vez más rápidos, agresivos y difíciles de contener. Lo que parecía un límite histórico con Cerro Colorado, El Vigía lo ha superado con creces, dejando a Nayarit frente a un escenario ambiental sin precedentes.

