El incendio registrado en el relleno sanitario de El Iztete volvió a poner en evidencia las carencias estructurales en la gestión de residuos de Tepic. Desde las dos de la madrugada, brigadas de Servicios Públicos, Protección Civil y Bomberos trabajan sin descanso para contener las llamas, en un operativo que refleja más la urgencia de apagar la crisis que la existencia de una política preventiva sólida.

La presidenta municipal, Geraldine Ponce, informó que se mantiene personalmente al pendiente y que se enviaron alimentos e hidratación al personal que combate el fuego. Sin embargo, el gesto no oculta el trasfondo: los incendios en El Iztete son recurrentes desde que inició la actual gestión, lo que confirma que el problema no es circunstancial, sino estructural.

La alcaldesa reconoció que estos incidentes se repiten por la saturación del sitio, pero insistió en que su gobierno ya construyó el nuevo relleno sanitario “La Villita”, listo para operar. El argumento contrasta con la realidad: desde el 13 de abril se tramita la autorización ante la Secretaría de Desarrollo Sustentable, sin que hasta ahora se haya concretado el inicio de operaciones. La demora prolonga el riesgo sanitario y ambiental que representa El Iztete, un espacio que debería haber sido clausurado hace tiempo.

La narrativa oficial insiste en que se busca agilizar el proceso para garantizar la recolección de basura y cerrar definitivamente la etapa de El Iztete. No obstante, la reiteración de incendios en el sitio revela que la transición hacia un modelo más seguro no ha sido efectiva. La población sigue expuesta a contingencias que afectan la calidad del aire y la salud pública, mientras las autoridades se limitan a administrar la emergencia.