Nayarit se mantiene entre las entidades con mayor afectación por siniestros forestales en el país durante la temporada de estiaje. Según datos de la Conafor, el estado ocupa el noveno lugar nacional en superficie dañada, con 6 mil 865 hectáreas consumidas hasta mediados de mayo. La rapidez con que avanzan los incendios ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las brigadas.

Cada evento en la entidad devasta en promedio 156 hectáreas, un nivel de destrucción superior al de estados con más siniestros pero menor pérdida de biomasa. El frente más crítico se ubica en Ixtlán del Río, en el predio Loma de los Lobos, donde el fuego ha arrasado 2 mil 800 hectáreas. Aunque se reporta un 80% de control, el daño lo convierte en uno de los incendios más agresivos registrados en el occidente del país.

Otros puntos de atención se localizan en Rosamorada, con 2 mil 725 hectáreas dañadas en Los Cimientos; en Del Nayar, con 683 hectáreas afectadas en El Tunaiste; y en Compostela, donde se vigilan brotes en Borbollón. La dispersión de focos de calor presiona la capacidad logística de las instituciones forestales.

La situación coloca a Nayarit por encima de regiones históricamente afectadas como Durango o Sonora en superficie total consumida, pese a registrar menos eventos. A nivel nacional, México acumula más de 4 mil incendios y 237 mil hectáreas dañadas; Nayarit aporta apenas 1% de los incidentes, pero casi 3% de la superficie devastada.

Expertos advierten que la combinación de onda de calor, pérdida de humedad y estrés hídrico crea condiciones ideales para la propagación acelerada de las llamas. La topografía accidentada y la carga de combustible vegetal seco complican las labores de los combatientes.

El estado permanece bajo vigilancia nacional por la persistencia de frentes activos y la magnitud del daño. Autoridades y comunidades rurales enfrentan el reto de fortalecer la detección temprana y replantear estrategias de respuesta para evitar que los siniestros alcancen dimensiones catastróficas, en un año que ya se perfila como uno de los más complejos para el ecosistema regional.