La Generación Z está transformando la manera en que se relaciona con las marcas y, con ello, los espacios en los que la publicidad busca captar su atención. Para los jóvenes de entre 18 y 25 años, descubrir un producto ya no depende únicamente de los canales tradicionales: la búsqueda de información, la comparación entre opciones y la confianza se han convertido en pasos esenciales antes de una compra.
Este cambio obliga a las marcas a reflexionar no solo sobre el mensaje que desean transmitir, sino también sobre el lugar en el que aparece y la relación que guarda con los intereses de su audiencia. En este escenario, el gaming y los podcasts comienzan a tomar relevancia como espacios de descubrimiento, al permitir que las marcas se acerquen a comunidades con intereses definidos y hábitos de consumo recurrentes.
Sin embargo, entrar en un espacio popular entre los jóvenes no garantiza una conexión automática. La Generación Z distingue entre una marca que aporta valor dentro de un contexto y otra que simplemente intenta aprovechar una comunidad para vender. El informe Gen Z 2026 de GWI, analizado por US Media, señala que los jóvenes investigan antes de comprar, comparan antes de confiar y abandonan rápidamente a las marcas que perciben como impostoras.
El estudio identifica al gaming y los podcasts como territorios de interés donde la Gen Z también descubre nuevas marcas. La relevancia radica en que estos formatos forman parte de los contextos donde la audiencia ya está presente, lo que modifica la lógica de la publicidad tradicional. En lugar de depender de la interrupción, las marcas pueden buscar una integración más cercana con los contenidos que consume su público.
Ahora bien, esta generación no rechaza la publicidad por principio. Su sensibilidad está en identificar cuándo una marca aporta valor y cuándo intenta vender bajo una apariencia de comunidad o propósito. Por ello, apostar por gaming o podcasts no significa solamente comprar espacios, sino construir una presencia que tenga sentido dentro del contenido y para la audiencia que lo consume.
El informe también advierte que utilizar un tono casual, seguir una tendencia o colocar a un influencer joven frente a la cámara no garantiza conexión con la Gen Z. La estrategia requiere comprender los intereses de la audiencia y los espacios donde ya participa, en lugar de imitar su lenguaje.
En un escenario de mayor competencia por la atención, el reto consiste en que las marcas entiendan qué moviliza a esta generación y construyan conexiones a partir de sus intereses y contextos. Así, gaming y podcasts dejan de ser únicamente formatos de entretenimiento y se convierten en territorios de contacto para las marcas que buscan relevancia entre los consumidores jóvenes.

