El running se ha consolidado como una de las actividades deportivas con mayor crecimiento en México y detrás de los kilómetros existe una audiencia atractiva para las marcas. El reporte Runners and joggers in Mexico, elaborado por Statista Consumer Insights, revela datos clave sobre quiénes son los corredores mexicanos y cómo consumen.

El estudio analiza a personas de entre 18 y 64 años que practican running o jogging al menos ocasionalmente. Según los resultados, uno de cada cuatro mexicanos corre o trota (24%). La edad es un factor determinante: millennials y Generación Z concentran 74% de esta audiencia, mientras que la Generación X representa 24% y los baby boomers apenas 3%.

Contrario a la percepción de que se trata de una actividad predominantemente masculina, el informe muestra paridad: 51% son mujeres y 49% hombres. Además, 40% de los corredores pertenece al tercio de hogares con mayores ingresos, frente al 33% del consumidor promedio. En educación, 51% cuenta con licenciatura o equivalente, superando el 45% del conjunto general.

El reporte también señala que, pese a tener mayor presencia en hogares de altos ingresos, los runners no son ajenos a la presión económica: 52% intentó gastar menos en el último año y 26% recurrió a ahorros para cubrir gastos. Sus intereses van más allá del deporte: 66% disfruta películas, televisión y música; 64% salud y fitness; 57% gastronomía; 56% ciencia y tecnología; y 54% finanzas y viajes.

En cuanto a medios, Facebook es utilizado por 94% de los corredores, seguido de YouTube (84%), TikTok e Instagram (78%). La televisión conserva gran penetración con 94%, mientras que el cine alcanza 90% y el streaming musical 88%. Para las marcas, se trata de un público joven, con capacidad económica relativamente favorable, interesado en múltiples áreas y altamente expuesto a la publicidad digital.

La radiografía de Statista muestra que el corredor mexicano representa mucho más que un comprador potencial de tenis o ropa deportiva: es una audiencia diversa, conectada y con hábitos de consumo que se extienden mucho más allá de la pista, abriendo oportunidades para sectores como banca, tecnología, turismo, gastronomía y comercio electrónico.