Las marejadas provocadas por los huracanes Polo y Rachel dejaron su huella en las parcelas de Tecuala, donde el salitre amenaza la producción agrícola a dos semanas de iniciar las siembras. Los productores aún desconocen cuánto podrán cultivar, pues además de la salinización, la falta de lluvias y la ausencia de créditos complican el panorama.

Lucio Santana, representante de los frijoleros y sorgueros del municipio, advirtió que algunas hectáreas podrían quedarse sin sembrar. En otros ciclos, Tecuala alcanza entre 10 y 12 mil hectáreas de frijol y hasta 18 mil de sorgo, pero las cifras podrían disminuir este año. La combinación de tierras ensalitradas, baja humedad y limitaciones financieras pone en riesgo la estabilidad del sector agrícola local.

El temporal fue atípico: llovió menos que el año pasado y la tierra no retuvo la humedad necesaria para garantizar el ciclo productivo. A ello se suma la falta de créditos para habilitar las siembras, lo que limita la capacidad de los agricultores para enfrentar las pérdidas. Las autoridades ejidales señalan que, sin apoyos oportunos, el impacto podría extenderse a la economía regional, que depende en gran medida de la producción de granos básicos.

La situación refleja la vulnerabilidad de las comunidades agrícolas frente a fenómenos naturales y la necesidad de fortalecer esquemas de financiamiento y asistencia técnica. Para los productores de Tecuala, el reto inmediato es recuperar la capacidad de siembra y evitar que la reducción de hectáreas cultivadas afecte la seguridad alimentaria y el ingreso de las familias campesinas.