Inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizaron el 15 de octubre una diligencia en la playa Patzcuarito, ubicada en Sayulita, donde detectaron maquinaria, piedra y cemento en un predio que debía conservar dunas y vegetación. La intervención alcanzaba aproximadamente mil 800 metros cuadrados, con plataformas, muros de mampostería y accesos abiertos en el terreno.
De acuerdo con la dependencia, estas obras modifican la forma natural del suelo, alteran los procesos de erosión y sedimentación y representan un riesgo para hábitats de especies como las tortugas marinas. Durante la inspección, la persona responsable no presentó la autorización en materia de impacto ambiental emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), requisito indispensable para cualquier construcción en ecosistemas costeros. Ante ello, la Profepa aplicó la clausura total temporal prevista en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
El caso se suma a antecedentes recientes en el litoral de Nayarit. En 2025 se clausuraron obras en playas como Los Muertos, La Cocina y Las Islitas, además de proyectos en Bucerías y Punta Mita, todos por carecer de permisos ambientales. En varios de estos casos, las denuncias ciudadanas fueron determinantes para que las autoridades intervinieran.
La clausura en Patzcuarito confirma el patrón de vigilancia en la costa nayarita: un territorio atractivo para la inversión turística, pero bajo presión por proyectos que buscan modificar su entorno. El procedimiento administrativo continuará para determinar responsabilidades y medidas, mientras la playa permanece con el sello oficial que recuerda que para construir en la costa primero se requiere autorización ambiental.

