El campo nayarita enfrenta un escenario crítico con el abandono creciente de plantaciones de agave, derivado de la caída generalizada en los precios y la saturación de los canales de comercialización. Agricultores de la región iniciaron el arranque prematuro de sus cultivos ante la falta de rentabilidad, lo que paraliza inversiones y deja extensas áreas ociosas.
De las 35 mil hectáreas destinadas a este producto, cerca de 10 mil ya se encuentran en completo descuido. La acumulación de maleza y material seco ha generado incendios accidentales en varias parcelas, consumiendo la materia prima restante y agravando la inseguridad agraria.
José Luis Zaragoza Robles, dirigente nacional de los productores de agave, advirtió que el panorama de saturación podría prolongarse hasta 2031. Señaló que la recuperación estructural será lenta para las familias que dependen de la venta directa de la planta.
En contraste, las empresas tequileras aprovechan la coyuntura adquiriendo el maguey a bajo costo en las zonas de acopio. El insumo es procesado de inmediato y el destilado almacenado estratégicamente, con miras a comercializarlo cuando la oferta del campo disminuya.
La estabilización de la demanda internacional aparece como la única vía para equilibrar inventarios y evitar pérdidas mayores. Mientras tanto, el sector social busca alternativas de reconversión de suelos para mitigar el impacto financiero que la sobreoferta ha provocado en las economías ejidales.

