Productores, autoridades y especialistas se reunieron en la capital del estado para analizar los alcances de la distinción geográfica otorgada al grano local. El encuentro tuvo como propósito que los trabajadores del campo comprendan los mecanismos legales y comerciales que brinda el reconocimiento de propiedad industrial, asegurando que los beneficios lleguen directamente a las familias que integran la cadena productiva.

Durante la sesión técnica, el secretario de Desarrollo Económico y Social, César Octavio Lara Fonseca, explicó el proceso realizado ante instancias federales para obtener la protección legal del producto. La información permitió despejar dudas sobre los requisitos necesarios para integrarse a este esquema de calidad, cuyo objetivo es elevar el prestigio del cultivo en el mercado global.

La certificación representa una ventaja competitiva al diferenciar el café regional de otras variedades, incrementando su valor económico en anaqueles nacionales e internacionales. Los asistentes recibieron orientación sobre cómo el sello de autenticidad protege la identidad del cultivo y previene la competencia desleal, fomentando un entorno de comercio justo en las zonas cafetaleras.

Entre los retos inmediatos se destacó la profesionalización de las parcelas y la adopción de estándares de trazabilidad exigidos por la normativa vigente. Sólo mediante capacitación constante los pequeños agricultores podrán aprovechar las ventajas arancelarias y de promoción que conlleva este reconocimiento oficial. La innovación en los procesos de cosecha fue señalada como clave para mantener la excelencia del grano.

La promoción de este tipo de diálogos busca que la distinción se traduzca en una mejor remuneración para los jornaleros y sus comunidades de origen. La vinculación entre sector gubernamental y academia refuerza las estrategias de comercialización con respaldo técnico sólido, consolidando la economía local mediante el fortalecimiento de los sectores productivos primarios.