El café nayarita, reconocido por su aroma distintivo, se prepara para dar un salto decisivo en la cadena de valor global. Tras años de perfeccionamiento en las zonas productoras, la estrategia estatal se concentra ahora en un objetivo ambicioso: obtener la denominación de origen, un sello legal que permitiría al grano competir en los mercados internacionales más exigentes, protegiendo su identidad y garantizando su autenticidad.

La confianza en este proyecto tiene bases sólidas. César Octavio Lara Fonseca, secretario de Economía, recordó que ya se han dado pasos importantes con resultados alentadores. La participación de marcas locales en el World of Coffee, a inicios del año pasado, fue una prueba clave: compradores extranjeros mostraron un interés genuino por el café de Nayarit. “Nos fue muy bien con los cafés que llevamos… pero debemos proteger ese interés para que se reconozca que es de aquí”, subrayó el funcionario, destacando la relevancia de que el origen geográfico se convierta en la marca registrada.

No obstante, la certificación exige disciplina. El sello que se impulsa no aplicará a cualquier cosecha, sino únicamente al café de alta especialidad, con el propósito de diferenciarlo de los productos genéricos y posicionar la calidad en taza como el principal argumento de venta.

El reto inmediato es la estandarización de procesos. La dependencia convocó a los productores a alinearse con este modelo, mejorando sus prácticas de beneficio y distribución. La estrategia busca un efecto multiplicador: que las marcas pioneras, ya presentes en el extranjero, actúen como una “llave maestra” capaz de consolidar el prestigio de la región y abrir camino para que más caficultores se sumen a la apuesta por la excelencia.