A medida que el verano llega a su fin, las temperaturas extremas comienzan a descender y se presentan cada vez más días con mínimas cercanas a los 0 grados centígrados. Con la llegada de septiembre, inicia también la temporada de frentes fríos en el país, la cual se extiende hasta mayo del siguiente año. De acuerdo con registros climatológicos, se presentan en promedio 60 eventos de este tipo por temporada, aunque su frecuencia y duración pueden variar.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) explica que los frentes fríos se generan por el encuentro entre dos masas de aire —una cálida y otra fría—, lo que puede provocar tormentas severas y el fenómeno conocido como “evento de Norte”: ráfagas intensas de viento que soplan del norte hacia el sur sobre el Golfo de México.
Estas corrientes de aire frío se desplazan a velocidades de entre 40 y 60 kilómetros por hora. La mayoría de los frentes que afectan al territorio nacional se originan en latitudes cercanas al polo norte, cruzan Estados Unidos y avanzan de noroeste a sureste por México. Su duración puede oscilar entre tres y siete días, generando descenso de temperaturas, lluvias, nevadas, oleaje elevado y vientos fuertes en las regiones por donde transitan.
Según el Cenapred, los meses de mayor impacto por heladas y bajas temperaturas son noviembre, diciembre y enero. Las entidades más afectadas incluyen Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Michoacán, Morelos, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, especialmente en sus zonas montañosas.
Medidas de prevención ante frentes fríos
Las autoridades recomiendan tomar precauciones para proteger la salud y seguridad de la población durante esta temporada:
- Permanecer en casa en días de frío intenso; si es necesario salir, evitar caminar sobre hielo y extremar precauciones al conducir.
- Usar ropa abrigadora, calzado cerrado y accesorios como bufandas, guantes y chamarras.
- Consumir frutas ricas en vitaminas A y C para fortalecer el sistema inmunológico.
- Prestar especial atención a niñas, niños, personas adultas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas, ya que son más vulnerables.
- Contar con provisiones básicas: alimentos, agua, cobijas, productos de higiene, botiquín, radio de baterías y combustible para calefacción.
- Evitar que menores se acerquen a fuentes de calor como chimeneas, calentadores u hornillos encendidos, y asegurar una ventilación adecuada para prevenir intoxicaciones.
- Consultar los pronósticos meteorológicos a través de medios oficiales

