La producción de tabaco en la zona costera enfrenta un panorama crítico ante la falta de jornaleros para levantar la cosecha. Las plantas comenzaron a secarse en campo abierto y el riesgo financiero para los productores se intensifica.
Con una superficie estimada de ocho mil hectáreas, el sector requiere alrededor de 24 mil trabajadores para completar el ciclo agrícola. Sin embargo, la ausencia de mano de obra ha retrasado las labores de ensarte y recolección, comprometiendo la calidad de la hoja.
Los productores esperaban la llegada de migrantes tras concluir las cosechas de hortalizas en Sinaloa, así como el descenso de familias de la sierra nayarita. No obstante, los tiempos agrícolas ya se encuentran en fase tardía y la ventana de oportunidad para rescatar la producción se reduce cada día.
La situación se agravó en las últimas horas por los bloqueos carreteros y la violencia derivada del abatimiento de un líder criminal. La inseguridad en las vías de comunicación ha frenado el flujo de trabajadores hacia las parcelas, complicando aún más la logística del campo nayarita.
Noé Chavarín, secretario general de la Asociación Rural de Interés Colectivo, advirtió que de no levantarse la cosecha a tiempo, el precio del tabaco podría desplomarse de manera irreversible. Una hoja expuesta en exceso al sol pierde sus propiedades físicas y reduce su valor comercial, lo que deja a los productores en vulnerabilidad frente a los compradores.
La incertidumbre sobre el restablecimiento del orden en las carreteras mantiene en vilo a las familias que dependen de esta industria. Los tabaqueros urgen a garantizar el libre tránsito para que los jornaleros puedan incorporarse a las tareas pendientes y evitar que la pérdida de la producción sea total.

