Los conciertos de Bad Bunny en la CDMX dejaron una derrama histórica de más de 3,200 millones de pesos, consolidando a la capital como epicentro del entretenimiento en América Latina.

La gira del puertorriqueño Bad Bunny en la Ciudad de México no solo fue un fenómeno musical, sino también un motor económico de gran alcance. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la CDMX (Canaco), las ocho presentaciones realizadas en el Estadio GNP Seguros generaron una derrama estimada de 3,228 millones de pesos (177 millones de dólares), cifra que se coloca entre las más altas registradas por un evento artístico en la capital.

El impacto se explica por la asistencia de alrededor de 520 mil personas, provenientes de distintos estados del país y de más de 70 naciones, lo que convirtió a la ciudad en un punto de encuentro internacional. La distribución del gasto revela la magnitud del fenómeno: 70% correspondió a boletaje, reflejo de la alta demanda y los precios de las entradas; 17% se destinó al consumo de alimentos y bebidas, tanto dentro como fuera del recinto; y 12.9% a la hotelería, con ocupaciones que alcanzaron hasta el 90% durante las fechas de los conciertos.

Más allá de las cifras, el evento mostró cómo la industria del entretenimiento puede convertirse en un catalizador para sectores como el turismo, el transporte y el comercio local. Restaurantes, bares y servicios de movilidad reportaron incrementos notables en su actividad, mientras que la hotelería capitalina vivió uno de sus picos más altos del año.

La Canaco CDMX subrayó que este tipo de espectáculos consolidan a la Ciudad de México como epicentro cultural y de entretenimiento en América Latina, al atraer visitantes internacionales y proyectar la imagen de la capital como destino seguro y vibrante.

Además, los conciertos de Bad Bunny se convirtieron en un fenómeno social: la presencia de invitados como Feid, Grupo Frontera, Julieta Venegas y Natanael Cano, así como el reencuentro con J Balvin en la última fecha, reforzaron la relevancia del evento en la escena musical global.

En suma, la derrama económica y el impacto cultural de la gira confirman que la música en vivo es un motor estratégico para la economía urbana. La experiencia de la CDMX con Bad Bunny abre la puerta a nuevas oportunidades para posicionar a la ciudad en el circuito internacional de grandes espectáculos, con beneficios tangibles para la población y los sectores productivos.