Jorge “Chatón” Enríquez, exmediocampista que debutó con Chivas y fue pieza clave en la histórica medalla de oro obtenida por México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ha revelado públicamente el difícil camino que enfrentó fuera de las canchas. En una entrevista con Yosgart Gutiérrez para el pódcast El RePortero, el exfutbolista habló con franqueza sobre los problemas emocionales, las adicciones y los episodios de depresión que marcaron su vida y lo llevaron al límite.
A pesar de su talento y proyección internacional, Enríquez confesó que nunca logró gestionar adecuadamente la presión ni sus emociones. “Me refugié en el alcohol, en las mujeres y en lo mundano, caí en las redes más oscuras del fútbol”, relató. La falta de herramientas emocionales, según explicó, lo llevó a tomar decisiones que lo alejaron de su entorno cercano y lo condujeron a un retiro prematuro a los 32 años.
Durante la conversación, reveló que intentó quitarse la vida en tres ocasiones, sumido en una profunda depresión que lo llevó a internarse en clínicas de rehabilitación. “Estaba sin ganas de vivir… creí que no la iba a librar”, expresó. Aunque continúa trabajando en su recuperación, reconoce que las secuelas emocionales persisten.
Enríquez tuvo paso por clubes como Chivas, León, Santos y Puebla, además de jugar en Chipre y España. Sin embargo, nunca alcanzó el nivel que muchos esperaban tras su éxito olímpico. Él mismo admite que “lo que estuvo en mis manos lo hice muy mal” y que el fútbol terminó por darle la espalda cuando llegó alguien “mejor preparado”.
Hoy, Jorge Enríquez busca reconstruir su vida y utilizar su experiencia para generar conciencia sobre la salud mental en el deporte. Su testimonio es un llamado a mirar más allá del rendimiento y la fama, y a reconocer las batallas silenciosas que muchos atletas enfrentan.

