La apertura de la jornada cultural en el Complejo Cultural Los Pinos, en la Ciudad de México, este fin de semana 12 y 13 de septiembre, permitió mostrar las tradiciones, expresiones plásticas y legado histórico de las comunidades del occidente mexicano, particularmente de Nayarit. La iniciativa busca consolidar puentes de diálogo entre los creadores tradicionales y nuevos públicos, logrando que la riqueza cultural de la entidad sea apreciada y reconocida fuera de sus fronteras.
Mediante la exhibición de piezas de arte popular, diversos creadores de la entidad compartieron conocimientos transmitidos a lo largo de generaciones, que conforman la identidad colectiva del estado. Las obras expuestas incluyeron textiles de lana e hilos de algodón, así como piezas ornamentales elaboradas con micro-cuentas de vidrio que plasman la cosmovisión de los pueblos asentados en la sierra y la costa.
El recinto de Los Pinos, históricamente reservado para actos oficiales y hoy abierto al público, recibió la diversidad de manifestaciones culturales de Nayarit, propiciando un intercambio directo con habitantes de la urbe y turistas nacionales. La presencia de delegaciones culturales fomenta un dinamismo social que diversifica la oferta artística durante el periodo de exhibición.
La proyección cultural contó con el impulso del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, cuya administración promueve canales de comercialización directa para el trabajo artesanal de las comunidades originarias. El esquema busca dignificar la labor de los productores mediante comercio justo, evitando la intermediación que demerite el valor económico e histórico de las obras.
Encabezaron la puesta en marcha de las actividades la secretaria de Educación estatal, Myrna Araceli Manjarrez Valle, la directora del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Bertha Lilia Arce Sánchez, y la titular del espacio cultural nacional, Elisa Lemus Cano. Durante el acto protocolario coincidieron en la relevancia de federalizar los espacios de difusión artística para visibilizar el mosaico pluricultural de la nación.
La gastronomía también tuvo un papel central con las Cocinas de Humo, donde cocineras tradicionales recrearon recetas ancestrales utilizando leña de encino e ingredientes nativos. Los procesos culinarios incluyeron utensilios de barro y piedra volcánica, otorgando un perfil organoléptico característico a las preparaciones típicas. Estas demostraciones educaron al visitante sobre la complejidad de la cocina tradicional y reforzaron el reconocimiento del patrimonio inmaterial del occidente de México.
El comercio justo y sin intermediación económica constituye uno de los pilares de este encuentro cultural, beneficiando directamente a las familias participantes. Los asistentes interactuaron con los creadores y adquirieron piezas con alto valor identitario, garantizando ingresos equitativos para los productores.
Estas plataformas de proyección nacional permiten que las comunidades originarias mantengan vigentes sus costumbres frente a la globalización. La respuesta del público capitalino confirma el interés por conocer y preservar las raíces históricas del país. Bajo este esquema de preservación cultural, se procura que las nuevas generaciones encuentren incentivos reales para continuar con los oficios tradicionales heredados de sus ancestros, consolidando la cohesión comunitaria y dignificando la herencia colectiva en escenarios nacionales.

