El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática presentó los resultados de la Encuesta Intercensal 2025, y entre las 32 entidades del país aparece Nayarit, un estado con población pequeña, sin flujos migratorios internacionales relevantes y con indicadores que ofrecen un panorama más matizado del que suele atribuírsele.
Con un millón 289 mil 318 habitantes, Nayarit se ubica entre las cuatro entidades menos pobladas del país, por encima de Campeche, Baja California Sur y Colima. Este dato de escala explica por qué otros indicadores rara vez forman parte de la conversación nacional.
La tasa global de fecundidad nacional bajó a 1.2 en 2024, mientras que Nayarit se mantiene en 1.4, colocándose entre las ocho entidades con mayor fecundidad. El contraste con la Ciudad de México, donde la tasa es de 0.8, refleja demandas diferenciadas en salud materna y educación básica.
En materia cultural, 5.7% de la población de tres años y más habla alguna lengua indígena, cifra cercana al promedio nacional y que ubica a Nayarit en el lugar 11 de 32. La presencia de comunidades coras y huicholas explica este posicionamiento en el tercio superior de la tabla.
El grado promedio de escolaridad es de 10.3 años, igual al nacional, mientras que la tasa de participación económica alcanza 56.1%, por encima del promedio nacional de 55.1%. Estos datos muestran estabilidad, aunque sin cambios drásticos frente al resto del país.
En migración internacional, Nayarit aportó solo 1.1% de quienes emigraron de México entre 2020 y 2025, una de las proporciones más bajas. Tampoco es destino relevante para población extranjera, con apenas 13,293 residentes nacidos fuera del país.
Por primera vez, la encuesta midió desplazamiento forzado interno. En Nayarit, 1.4% de la población lo experimentó, cifra intermedia frente a Guerrero (3.4%) y Morelos (2.4%).
Finalmente, 41.1% de los hogares recibe ingresos de programas gubernamentales, pensiones o remesas, por debajo del promedio nacional de 50.1%.
Los resultados muestran a Nayarit como una entidad con indicadores intermedios, sin extremos, y con un cambio metodológico relevante: la incorporación de la medición de desplazamiento forzado interno.

