Nayarit registra 1.4% de población desplazada, según INEGI. El dato proviene de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025, que por primera vez incluyó una medición nacional sobre desplazamiento forzado interno. Este concepto se refiere a los hogares en los que al menos una persona se vio obligada a cambiar de residencia dentro del país debido a inseguridad delictiva, violencia o desastres naturales y de origen humano.
Hasta ahora, el fenómeno carecía de una medición sistemática con cobertura nacional. La cifra de Nayarit lo coloca en un punto medio de la tabla, lejos de los estados con mayor incidencia, pero también por encima de los que reportan menos casos. Guerrero encabeza la lista con 3.4 por ciento, seguido de Morelos y Baja California Sur con 2.4 por ciento, y de Colima, Zacatecas y Querétaro, entre 2.2 y 2.3 por ciento. En contraste, Campeche, Oaxaca y Nuevo León registraron 0.9 por ciento, mientras que Coahuila reportó la proporción más baja del país, con 0.8 por ciento.
A nivel nacional, la violencia y la inseguridad delictiva desplazaron a 510 mil hogares, integrados por 1.6 millones de personas. Los desastres naturales o de origen humano sumaron otros 152 mil hogares y 486 mil personas más. Para Nayarit, el documento no detalla cuánto corresponde a cada causa, aunque sí lo hace en el agregado nacional.
Este indicador conviene analizar junto a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que mide la percepción de inseguridad en las ciudades. En junio de 2026, 59.8 por ciento de la población adulta consideró insegura su ciudad, una cifra que se ha mantenido por encima de 58 por ciento en la mayoría de los trimestres desde 2021.
La ENSU también reveló que 31.0 por ciento de los hogares sufrió al menos un robo, extorsión o fraude en el primer semestre de 2026. Además, casi cuatro de cada diez personas mayores de edad tuvieron algún conflicto en su vida cotidiana, y 98.0 por ciento identificó problemas en su ciudad, desde baches hasta hospitales saturados.
El cruce de ambos ejercicios muestra que el desplazamiento forzado no ocurre en el vacío. Surge en un contexto donde la inseguridad se mantiene elevada y donde Nayarit, sin estar en los extremos, tampoco es ajeno a esta realidad.

