Ofrenda de Día de Muertos será más cara este año para las familias mexicanas. De acuerdo con estimaciones de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el costo promedio de un altar tradicional ronda los 2 mil 480 pesos, lo que representa un incremento de 16 por ciento en comparación con el año pasado.
El aumento en los precios de diversos productos utilizados para esta tradición ha impactado directamente el presupuesto de quienes buscan mantener viva una de las costumbres más representativas de México. Entre los elementos que más peso tienen en el gasto total se encuentran los alimentos y bebidas colocados en honor de familiares y seres queridos fallecidos.
La mayor inversión se concentra en la comida, ya que reunir los platillos favoritos de la persona recordada puede superar los 680 pesos. A ello se suman los artículos decorativos, como papel picado, manteles y caminos para altar, cuyo costo conjunto alcanza aproximadamente los 580 pesos.
Las bebidas también representan un desembolso importante. Dependiendo de las preferencias de cada familia, productos como agua, cerveza o tequila pueden alcanzar los 418 pesos. Por su parte, la tradicional flor de cempasúchil mantiene un papel protagónico en la celebración, con un costo cercano a los 410 pesos por altar.
Otro de los elementos indispensables son las veladoras, cuyo precio promedio ronda los 280 pesos por cuatro piezas. Aunque de menor costo individual, productos como las calaveritas de azúcar, la sal y el pan de muerto también contribuyen al incremento general. Este último destaca por registrar aumentos cercanos al 19 por ciento respecto al año anterior.
Sin embargo, especialistas recuerdan que el gasto final depende del tamaño y complejidad de cada ofrenda. Mientras algunas familias optan por altares sencillos con pocos elementos, otras incorporan una mayor cantidad de fotografías, flores, frutas, dulces y alimentos tradicionales, elevando considerablemente la inversión.
Más allá de las cifras, el significado de la tradición permanece intacto. Para muchas personas, el verdadero valor de una ofrenda no radica en su costo, sino en la oportunidad de honrar la memoria de quienes ya no están. Ante un panorama de precios más elevados, la recomendación es priorizar los elementos más representativos, reutilizar decoraciones de años anteriores y conservar el sentido original de la celebración.

