Con una probabilidad de supervivencia de hasta el 98 por ciento en etapas tempranas, la intervención quirúrgica realizada este martes en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma permitió al papa León XIV superar la extirpación de un adenocarcinoma pulmonar. El reporte oficial de la Santa Sede confirmó que los especialistas retiraron el nódulo junto con el lóbulo inferior del pulmón derecho del pontífice, asegurando un procedimiento exitoso.
El adenocarcinoma pulmonar constituye la variante más frecuente de cáncer de pulmón, con cerca del 40 por ciento de los diagnósticos globales. Se trata de un tipo de células no pequeñas que evoluciona de manera más lenta que otras formas, lo que favorece la detección temprana y la intervención quirúrgica como primera línea de tratamiento. En este caso, los médicos retiraron la sección afectada para maximizar las posibilidades de curación completa.
La anatomía pulmonar dispone de tres lóbulos en el lado derecho y dos en el izquierdo, lo que permite al organismo adaptarse progresivamente tras la pérdida de una sección. Factores como el tabaquismo, la exposición al gas radón y la inhalación de contaminantes se asocian a esta enfermedad, aunque suele diagnosticarse también en personas sin antecedentes de consumo de tabaco.
La doctora Juanita Mora, vocera médica de la Asociación Americana del Pulmón, destacó que el diagnóstico oportuno favorece sustancialmente el pronóstico. “El hecho de que el papa León presentara un caso localizado detectado en etapa temprana juega a su favor, especialmente tras la extirpación quirúrgica”, explicó. Añadió que la recuperación implicará terapias respiratorias y cuidados preventivos para evitar infecciones.
El pontífice, de 71 años, mantiene hábitos saludables y práctica deportiva, lo que refuerza su proceso de rehabilitación. La experiencia previa de otros líderes religiosos sometidos a procedimientos similares confirma que los pacientes pueden retomar sus actividades cotidianas con normalidad.
Actualmente, los patólogos analizan muestras de ganglios linfáticos y tejido extirpado para descartar diseminación. En caso de hallazgos adicionales, podrían aplicarse esquemas de quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia personalizada. No obstante, el equipo médico confía en que la cirugía haya resuelto el cuadro clínico, con expectativas de supervivencia superiores al 80 por ciento.

