La fijación del precio de la tonelada de caña en 885 pesos encendió las alarmas entre los agricultores que abastecen al ingenio de Puga, al ubicarse muy por debajo de las expectativas iniciales de los productores, quienes proyectaban recibir al menos mil 100 pesos en la liquidación definitiva del ciclo.
El ajuste responde a la tasación de la tonelada de azúcar en 14 mil 400 pesos en los mercados, lo que impacta directamente en las percepciones de los cañeros, explicó Roberto Miramontes Zavala, representante de los afectados. Tras haber recibido 791 pesos en la etapa de preliquidación, el remanente otorgado apenas cubre la diferencia hasta alcanzar los 885 pesos fijados.
La caída en el valor del dulce detonará un incremento sustancial en la cartera vencida de la región, pues los ingresos resultan insuficientes para solventar los altos costos de producción. Se estima que cada productor perderá alrededor de 100 pesos por tonelada entregada, golpeando con mayor severidad a los ejidatarios con rendimientos inferiores a las 70 toneladas por hectárea.
Invertir en este cultivo exige un desembolso cercano a 60 mil pesos por hectárea, además de descuentos obligatorios por cosecha, reparación de caminos, contratación y traslado de cortadores, renta de albergues, gastos médicos y quemas controladas.
Solo los cañeros con rendimientos de 80 toneladas por hectárea muestran cierta resistencia ante la crisis, mientras que el 50 por ciento de los tres mil abastecedores del ingenio enfrenta riesgo inminente de impago. Hasta ahora, organizaciones como la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar de la CNC y el Movimiento Cañero Permanente han evitado fijar postura sobre el colapso financiero que amenaza al sector.

