Con serias dificultades económicas, los hortaliceros de la margen izquierda del río Santiago buscan reunir recursos para iniciar la siembra de tomate de hoja, jitomate, pepino y otras variedades entre finales de octubre y noviembre. La mayoría son pequeños productores que quedaron descapitalizados tras el ciclo agrícola anterior, marcado por precios bajos y una sobreproducción que afectó la comercialización.
José Luis González Mora, representante del sector, detalló que el costo para sembrar una hectárea oscila entre 120 y 130 mil pesos. Uno de los principales gastos es la semilla certificada, cuyo precio se cotiza en dólares; dos sobres pueden alcanzar hasta 30 mil pesos. Ante la falta de acceso a créditos formales, los agricultores dependen del apoyo de familiares radicados en Estados Unidos o de préstamos informales entre conocidos, ya que mantienen adeudos que los excluyen de las cajas de ahorro y la banca comercial.
En el ciclo anterior se cultivaron seis mil hectáreas de hortalizas en el municipio de Santiago Ixcuintla. Sin embargo, este año la superficie podría reducirse a apenas dos mil hectáreas debido a la falta de capital. González Mora recordó que en años de bonanza, incluso profesionistas ajenos al campo se sumaron a la producción, lo que provocó una sobreoferta y el desplome de precios.
“Somos 110 productores que estamos batallando para conseguir semilla y hacer los sacrificios necesarios. El fuerte de la siembra es de octubre a noviembre, pero no está fácil”, expresó el dirigente. A pesar del panorama adverso, los agricultores mantienen la esperanza de lograr una cosecha que les permita sostener a sus familias, aunque reconocen que sin financiamiento, la producción podría caer de forma significativa.

