Este martes 14 de octubre, empleados del Servicio de Administración Tributaria (SAT) iniciaron un paro nacional bajo la modalidad de “brazos caídos”, como parte de una protesta pacífica para exigir el cumplimiento de derechos laborales que, aseguran, han sido ignorados por la administración federal.
La movilización se lleva a cabo en las 162 oficinas recaudadoras del país e incluye concentraciones fuera de los inmuebles del SAT. Los trabajadores denuncian que, pese al incremento del 12 % al salario mínimo vigente para 2025, el ajuste no fue aplicado a su sueldo, lo que consideran una violación a su derecho al ajuste anual. Señalan además que el aumento fue otorgado únicamente al personal sindicalizado, dejando fuera a empleados de confianza, quienes —afirman— enfrentan jornadas más extensas y mayores responsabilidades.
El paro contempla la suspensión temporal de actividades en áreas clave como atención al contribuyente, jurídico, recaudación y comercio exterior, lo que podría afectar diversos trámites y procesos internos. Aunque los trabajadores permanecen en sus centros laborales, las actividades productivas han sido detenidas desde las 8:00 a. m..
Entre los principales reclamos se encuentran las largas jornadas laborales sin pago de horas extra, condiciones precarias en los edificios, restricciones en los períodos vacacionales, falta de insumos básicos y congelamiento de salarios. Los empleados del SAT aseguran que las políticas de austeridad no deben traducirse en precarización de quienes sostienen la recaudación fiscal del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre el tema, minimizando el impacto del paro y asegurando que el gobierno está atendiendo las inconformidades a través del titular del SAT, Antonio Martínez Dagnino, y el secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López.
Se espera que en las próximas horas se emita un informe oficial sobre el alcance de la protesta y las oficinas afectadas.

