Contradicciones en Palacio: Gobernador condena marchas, pero convoca a una en defensa de la soberanía

La convocatoria a las Jornadas en Defensa de la Soberanía Nacional en Nayarit pone en evidencia una contradicción política difícil de ignorar. El gobernador Miguel Ángel Navarro, quien en diversas ocasiones ha descalificado las manifestaciones ciudadanas tachándolas de “innecesarias”, “fuera de lugar” o hasta «ilegales», ahora se suma como promotor de una marcha que, según la convocatoria oficial, busca “refrendar el compromiso con la defensa de la soberanía nacional y el fortalecimiento de la vida democrática”.

La movilización está prevista para el domingo 1 de febrero a las 09:00 a.m., partiendo de la Plaza Las Flores rumbo al Estacionamiento del Coloso del Pacífico, en Tepic. Se trata de una jornada que se replicará en varias entidades del país, en respaldo a los principios de transformación y al liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Lo que llama la atención no es la causa en sí (que en si ya es cuestionable), sino el doble discurso. Mientras se deslegitiman las expresiones públicas que cuestionan decisiones gubernamentales —como las marchas por la falta de pago a los empleados de gobierno, las carencias de los servicios de salud o la construcción de estadios—, se promueve una movilización que responde a una línea partidista. La defensa de la soberanía nacional y la unidad social son valores legítimos, pero su instrumentalización política erosiona la credibilidad institucional.

La participación del gobernador en esta jornada plantea una pregunta de fondo: ¿las marchas son válidas solo cuando coinciden con la narrativa oficial? En un contexto democrático, la pluralidad de voces debería ser respetada, no condicionada. La ciudadanía merece coherencia, no conveniencia.