Nayarit, atrapado en la emergencia forestal: La Yesca y el fuego que no da tregua

El fin de semana mostró un contraste doloroso: mientras una parte del estado aprovechaba el puente para descansar, otra enfrentaba la imposibilidad de desconectarse, porque el fuego no se detiene. Nayarit cerró esos días en el primer lugar nacional por superficie afectada por incendios forestales, con 9 mil 260 hectáreas dañadas, según el Monitor de Tarjeta Diaria de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). No es una cifra aislada, sino la confirmación de un problema que avanza más rápido de lo que se contiene y que dejó de ser eventual para convertirse en constante.

El municipio de La Yesca vuelve a ser epicentro de la tragedia. Dos incendios permanecen activos dentro del Área Natural Protegida de la Cuenca Alimentadora del Distrito Nacional de Riego 043. El más devastador, en el predio El Vigía, ha consumido 6 mil 200 hectáreas; el segundo, en La Matita, suma mil 684. Juntos dibujan un panorama que no admite eufemismos: el fuego está ganando terreno. La velocidad del incendio en El Vigía inquieta incluso en un estado habituado a estos episodios. En apenas nueve días se acerca al registro histórico del siniestro en Cerro Colorado, que devastó 7 mil 719 hectáreas tras 21 días de combate. La comparación es contundente: este nuevo incendio podría igualar —o superar— esa marca en menos de la mitad del tiempo.

La magnitud se entiende mejor en perspectiva: la superficie consumida equivale a 454 veces el Parque La Loma de Tepic o a más de 10 mil 800 campos de fútbol reducidos a cenizas. No es solo monte lo que se pierde, son ecosistemas completos, ciclos de vida interrumpidos y décadas de recuperación por delante. El mapa de incendios se extiende más allá de La Yesca. En Del Nayar, el predio Pedernales suma 215 hectáreas afectadas, mientras que en Rosamorada, Los Cimientos añade otras mil 161. El patrón es claro: los incendios no son hechos aislados, sino parte de un problema estructural.

Las cifras históricas refuerzan la gravedad. Desde 2020, Nayarit se mantiene de forma constante entre los diez estados más afectados del país. Entre 2021 y 2025 ocupó el sexto lugar en cuatro ocasiones. En 2023 escaló al cuarto sitio, con 90 mil 900 hectáreas dañadas; en 2024, aunque descendió ligeramente en el ranking, la superficie afectada siguió siendo crítica: 83 mil 859 hectáreas. El 2025 mostró una leve reducción, pero no un cambio de fondo. El 2026 confirma la tendencia: con corte al 23 de abril, el estado ya figura entre los más afectados. Solo en la semana del 17 al 23 de abril se posicionó como el tercero a nivel nacional, con mil 473 hectáreas consumidas en tres incendios. En el acumulado anual, suma 32 incendios y 5 mil 336.81 hectáreas dañadas.

El problema se agrava por la magnitud de cada siniestro. En Nayarit, cada incendio afecta en promedio 166.78 hectáreas, casi el triple del promedio nacional de 58.62. No son más incendios solamente; son incendios más grandes, más intensos y más difíciles de controlar. A esto se suman los tiempos de respuesta: detectar un incendio toma, en promedio, casi cinco horas; la llegada de los equipos puede tardar hasta 12. Para entonces, el fuego ya tiene ventaja. Y cuando finalmente se combate, cada siniestro permanece activo más de 63 horas en promedio.

Nayarit no enfrenta un episodio aislado ni una mala racha. Enfrenta un problema persistente que, año tras año, escala en impacto. La diferencia ahora es la velocidad y la magnitud. Y ambas van en aumento.