El conflicto por los accesos de Playa Las Cocinas sigue abierto y cada vez más tenso. El relato oficial parece un regateo de última hora: primero la negativa total de la empresa, luego una oferta de 5 metros, después 10, y finalmente los 20 exigidos por la comunidad. El gobernador insiste en hablar de “paz social” y de proteger una inversión que —según dice— genera 5 mil empleos. Pero la realidad es otra: se intentó dar lo mínimo posible para ver si la gente cedía.
La tensión aumentó este fin de semana cuando Efraín López, vocero del Comité Puntamitense, denunció que integrantes del movimiento que defiende Playa Las Cocinas han recibido amenazas en medio del conflicto por la intervención en la Zona Federal Marítimo Terrestre. En un video difundido en redes, López rechazó los nuevos acuerdos entre el Gobierno de Nayarit y la empresa Cantiles de Mita, calificándolos como “migajas” para el pueblo. Señaló directamente al gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, recordando que uno de los principales acuerdos contempla únicamente recorrer cinco metros el muro de piedra que invade la ZOFEMAT, cuando la normativa exige al menos 20.
El problema de fondo no es la distancia de una barda, sino la ausencia de autoridad. ¿Por qué el conflicto tuvo que escalar hasta la Secretaría de Gobernación y medios nacionales antes de recibir atención? Cuando la solución llega solo después de la presión social, el daño ya está hecho.
El ánimo en Bahía es claro: la falta de sensibilidad política no se compensa con promesas. La comunidad ya ha tomado nota del abandono y sabe que los derechos no se negocian como favores.

