La lluvia convierte a Tepic en río: improvisación y falta de previsión oficial

La fuerte lluvia registrada la tarde del miércoles dejó al descubierto la vulnerabilidad de la capital y la escasa preparación del Ayuntamiento para enfrentar emergencias. Lo que inició como un fenómeno meteorológico terminó en caos urbano: vehículos varados, viviendas inundadas y colonias enteras convertidas en ríos por el colapso del sistema de drenaje.

Las zonas más afectadas fueron las colonias sobre la avenida Rey Nayar, el bulevar Gobernadores, la avenida de la Cultura y la calle Brasil, donde la saturación de canales pluviales evidenció la falta de mantenimiento y planeación. Al menos doce automóviles quedaron atrapados bajo el agua, obligando a sus conductores a abandonarlos para ponerse a salvo. En viviendas particulares, el ingreso de agua provocó daños materiales que requirieron la intervención inmediata de brigadistas.

Protección Ciudadana y Bomberos desplegaron recorridos críticos durante varias horas, auxiliando a familias damnificadas y retirando árboles caídos que obstruían avenidas principales. A ello se sumaron interrupciones en el suministro eléctrico, complicando las labores de limpieza y recuperación. Aunque los comercios reportaron afectaciones menores, la emergencia dejó claro que la ciudad carece de infraestructura suficiente para mitigar los efectos de lluvias intensas.

El Ayuntamiento, una vez más, reaccionó tarde y sin un plan integral de prevención. La ausencia de inversión en sistemas pluviales y la falta de campañas de preparación ciudadana reflejan una gestión que apuesta por la improvisación. La población no puede seguir expuesta a riesgos previsibles por la negligencia institucional.

La tormenta del miércoles no fue un fenómeno extraordinario, sino un recordatorio de que la falta de previsión convierte cualquier temporal en crisis. La ciudadanía exige responsabilidad real y acciones concretas para que la seguridad deje de depender de la suerte.