La preservación de los recursos naturales y el impulso al desarrollo sostenible en la entidad reciben un nuevo estímulo mediante la colaboración institucional estratégica. La Universidad Autónoma de Nayarit formalizó la continuidad de sus trabajos conjuntos con la asociación civil SuMar Voces por la Naturaleza, con el objetivo de robustecer los programas de educación ambiental y la protección de la biodiversidad, integrando el conocimiento académico con la participación ciudadana activa.
Esta alianza técnica ofrece a los investigadores una plataforma sólida para generar datos científicos que incidan directamente en la toma de decisiones sobre el manejo de recursos. El enfoque se centra en la restauración de hábitats y la vinculación efectiva entre la ciencia y las comunidades, asegurando que el patrimonio natural sea gestionado bajo criterios de sostenibilidad en beneficio de las presentes y futuras generaciones.
Representantes de ambas instituciones, encabezados por Beatriz Quintero Hernández, secretaria de Investigación y Posgrado, y Ernesto Bolado Martínez, director ejecutivo de SuMar, refrendaron el compromiso por la innovación científica aplicada. En el encuentro participaron también Julio César Rivera García por el sector universitario, así como Héctor Saúl Salazar y Carlos Salinas, quienes aportaron la visión técnica necesaria para la operatividad de los nuevos esquemas de trabajo conjunto.
Bajo la supervisión de la Unidad Especializada en Ciencias Ambientales, se designó a Carlos Romero Bañuelos y Francisco Verdín Betancourt como responsables de ejecutar las líneas de investigación prioritarias. Esta estructura técnica garantiza que cada acción derivada del convenio cuente con el rigor académico indispensable para la protección del entorno biológico, enfocándose en resultados medibles que mitiguen las presiones del cambio climático en la región.
De esta manera se consolida un modelo de vinculación donde la academia trasciende las aulas para trasladarse directamente al territorio. La integración de esfuerzos entre la universidad y la sociedad civil permite que el conocimiento generado funcione como escudo protector de la biodiversidad, asegurando que el desarrollo económico y social se realice siempre bajo el respeto irrestricto al equilibrio de los ecosistemas locales.

