Chipotle decidió romper con la lógica tradicional de producción publicitaria y cedió el control de su nueva campaña nacional a 100 creadores de contenido. La iniciativa, denominada Behind the Foil, se construyó exclusivamente con material grabado por los participantes dentro de más de 50 restaurantes en Estados Unidos, Reino Unido y Canadá. La compañía asegura que no aparece ni un segundo de imágenes filmadas por la propia marca: no hubo director convencional ni productora gestionando las tomas, y cada creador trabajó sin guion ni lista de planos.

El resultado fue una producción de 345 horas de grabación que documenta procesos como cocinar pollo a la parrilla, preparar guacamole a mano o sazonar chips. El material está vinculado con el lanzamiento de los nuevos Pollo Asado y Chili Lime Chips y será difundido en televisión nacional, TikTok, Instagram Reels, YouTube Shorts y las cuentas de los propios creadores, cuya audiencia conjunta supera los 100 millones de seguidores.

Fernando Machado, Chief Brand Officer de Chipotle, explicó que la intención fue dejar de depender únicamente de lo que una empresa dice sobre sí misma y permitir que distintas personas mostraran lo que experimentaron dentro de sus cocinas. “Es la primera campaña de mi carrera cuyo resultado final desconocía previamente”, señaló, aludiendo al grado de libertad otorgado a los participantes. La estrategia se distingue porque no se limita a incorporar influencers como protagonistas de un anuncio preproducido, sino que convierte sus grabaciones en el material publicitario.

La diversidad de perfiles fue parte del concepto “100 Creators, 100 Points of View”. Entre ellos participaron artistas como Emme Zhou, ceramista que creó una pieza inspirada en los chips recién preparados; Lily Hevesh, especialista en construcciones con dominós; Ben Treat, animador de stop-motion que reinterpretó un burrito en claymation; y Alissa Teo, artista gastronómica que recreó un bowl de burrito con steak mediante arte con arroz. La campaña también marca la primera colaboración de Chipotle con la agencia KIDS y el debut de Machado al frente de la comunicación de la marca.

Con esta apuesta, Chipotle traslada el lenguaje visual de los creadores desde las redes sociales hacia la televisión nacional y redefine el modelo de colaboración: una campaña construida sin material propio de la empresa, sin director tradicional y sin productora, pero con 100 miradas distintas sobre lo que ocurre detrás del papel de aluminio.