La franquicia japonesa Dragon Ball se ha convertido en un recurso estratégico para marcas globales que buscan trasladar el fenómeno del anime a nuevas categorías de consumo. Desde el calzado hasta la comida rápida, distintas compañías han apostado por colaboraciones que integran a los icónicos personajes en productos, empaques y experiencias dirigidas a los seguidores.
Converse fue una de las primeras en llevar el universo de Dragon Ball Z al calzado, con una colección inspirada en personajes como Goku, Vegeta, Cell, Freezer, Shenlong y Majin Boo. Los modelos, que oscilaron entre 1,399 y 2,899 pesos en México, trasladaron elementos visuales del anime a diseños exclusivos, posicionándose como artículos de edición especial para los fanáticos.
En Europa, KFC lanzó una campaña que integró la franquicia en su comunicación y experiencia de consumo. La iniciativa llegó a diez países, combinando productos, empaques y recursos visuales relacionados con el anime, con el objetivo de generar una conexión distinta con los clientes.
Ahora, Burger King apuesta por Dragon Ball Super en México con un menú de edición limitada disponible hasta el 17 de octubre. La propuesta incluye el Super Saiyan Whopper, el Kamehameha King de Pollo, el Dragon Ball Sundae, las Cheesy Dragon Balls, la Dragon Ball Super Sauce y las Dragon Ball Baby Burgers. Además, la estrategia incorpora seis figuras coleccionables de personajes como Goku, Vegeta, Piccolo y Beerus, junto con playeras y vasos exclusivos.
Estos casos reflejan una misma tendencia: las marcas utilizan el reconocimiento de Dragon Ball para conectar con una comunidad que ya identifica a sus personajes y trasladar ese vínculo a sus propios productos. El modelo, supervisado por Toei Animation a través del licenciamiento oficial, permite que la franquicia se extienda hacia diferentes mercados y categorías de consumo, consolidándose como un fenómeno cultural y comercial más allá de la pantalla.

