La conmemoración del Día de Muertos en Tepic dejó una afluencia estimada de cerca de 20 mil personas en el Panteón Hidalgo, principal camposanto de la capital nayarita, donde las visitas transcurrieron de manera ordenada y sin incidentes mayores durante las jornadas dedicadas a recordar a los fieles difuntos.
Miles de familias acudieron al cementerio para rendir homenaje a sus seres queridos, colocando flores, arreglos y ofrendas en las tumbas de adultos y niños fallecidos. La alta concentración de visitantes se mantuvo de forma constante a lo largo de los días de celebración, sin que se registraran alteraciones al orden público o situaciones que pusieran en riesgo a los asistentes.
La titular del Departamento de Panteones del municipio de Tepic, Claudia Priscila Ríos, informó que únicamente en el Panteón Hidalgo se contabilizó una asistencia cercana a las 20 mil personas. Al concluir las actividades con mayor concentración de visitantes, las autoridades reportaron saldo blanco.
Previo y durante las fechas conmemorativas, se desarrollaron labores preventivas para garantizar condiciones seguras dentro del recinto. Entre las acciones realizadas destacó el vaciado de recipientes y floreros con agua estancada, con el objetivo de evitar la reproducción del mosquito transmisor del dengue.
Asimismo, personal municipal llevó a cabo inspecciones en árboles, gavetas y otras estructuras para detectar la presencia de panales de abejas o cualquier situación que pudiera representar un riesgo para quienes acudieron a limpiar y visitar las sepulturas.
Las brigadas de apoyo también identificaron criptas y fosas con señales de deterioro estructural, instalando cordones preventivos y delimitaciones para reducir el riesgo de accidentes entre los visitantes que recorrieron los andadores del cementerio.
Estas labores fueron respaldadas por elementos de Protección Civil y de la Dirección de Sanidad Municipal, quienes realizaron recorridos constantes en las áreas consideradas de mayor riesgo, reforzando las medidas de prevención y atención.
Gracias a estas acciones, las familias pudieron desarrollar sus actividades con tranquilidad, manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas de la cultura mexicana en un ambiente seguro y organizado.

