Los ganaderos de Nayarit encaran la presencia del gusano barrenador desde una posición de ventaja: más de un año de trabajo preventivo entre productores, autoridades estatales y organismos pecuarios los encuentra con protocolos activos, insumos disponibles y claridad sobre las acciones a seguir ante cualquier caso.
La plaga, que avanzó desde el sureste mexicano, resulta difícil de contener debido a que la mosca puede cubrir largas distancias en vuelo. En el estado, los focos activos se ubican en Santa María del Oro y Bahía de Banderas, donde continúan las capacitaciones y la entrega de información e insumos básicos a las asociaciones ganaderas.
La práctica que marca la diferencia es sencilla: curar heridas del ganado, atender el ombligo de los becerros recién nacidos y reportar de inmediato cualquier gusanera, explicó Jesús Barajas, presidente de la Unión Ganadera Regional de Nayarit. El riesgo también alcanza a los propios productores, quienes deben atender con el mismo cuidado cualquier lesión sufrida en el campo.
La solución definitiva está en proceso. Una planta productora de moscas estériles opera en Chiapas y otra en Texas; en un plazo de tres a cinco meses comenzará la dispersión de ese insecto en el territorio nacional, lo que interrumpirá de manera sostenida el ciclo reproductivo de la plaga.
Mientras llega esa etapa, el sector cuenta con abasto suficiente de productos cicatrizantes y botiquines de primeros auxilios para atender casos sospechosos, con respaldo del gobierno estatal y federal.

