Donde antes había tierra firme ahora se anda en canoa. Así quedó la zona lagunar de Tecuala después de que el huracán Polo elevó los niveles del agua, desbordó los tapos y dejó salir hacia el mar el camarón que los pescadores ribereños apenas empezaban a capturar. El levantamiento de la veda llegó primero y el temporal después, en cuestión de días, dejando a los productores en una situación crítica.

Eleuterio Montaño, presidente del Ejido El Macho, relató que lo ocurrido era previsible y pudo amortiguarse con una apertura oportuna de la temporada. “Se levantó la veda tarde, se vino lo del huracán Polo, se nos vinieron las inundaciones, los tapos están rebasándose de agua, camarón fugándose al mar”, expresó mientras mostraba el terreno anegado.

El dirigente ejidal subrayó que este reclamo no es nuevo, pues cada temporal deja las mismas imágenes de inundaciones y pérdidas. “Ya es hasta por demás mostrarle las evidencias, porque cada que pasan estas cosas mostramos que el alto nivel del agua rebasa los tapos y se fuga el camarón. De todas maneras no nos hacen caso”, lamentó. La situación refleja la vulnerabilidad del sector pesquero ribereño frente a fenómenos naturales y la necesidad de ajustar los calendarios de captura para proteger la economía de las comunidades costeras.