El gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, lanzó un mensaje de advertencia al señalar que no permitirá bloqueos carreteros ni daños a infraestructura en torno a las protestas previstas en Playa Las Cocinas, Punta de Mita. Con un tono autoritario, el mandatario afirmó que su administración garantizará que la obra se desarrolle “conforme a la normatividad vigente” y calificó a los inconformes como posibles “grupos delincuentes”.

La obra, impulsada por la empresa DINE a través de su filial Cantiles de Mita, consiste en un muro de enrocamiento para contener la erosión costera. Aunque cuenta con dictámenes favorables de SEMARNAT y PROFEPA, habitantes y colectivos ambientales cuestionan la validez de estas autorizaciones y advierten que el proyecto podría agravar la pérdida de playa y limitar el acceso público a un espacio federal.

El discurso oficial insiste en que el desarrollo económico debe avanzar “con orden”, pero organizaciones locales señalan que detrás de estas obras se privilegia el interés turístico y empresarial sobre la protección ambiental y los derechos comunitarios. La reunión realizada el viernes en Emiliano Zapata mostró la tensión: cerca de 70 habitantes acudieron, mientras un grupo reducido expresó su rechazo directo a la obra.

El sábado se registraron incidentes en la zona de construcción, con daños y amenazas a trabajadores, hechos denunciados ante la Fiscalía estatal. En respuesta, el gobernador reiteró que no permitirá bloqueos ni afectaciones mayores, reforzando la presencia de corporaciones de seguridad en el área.

La situación en Playa Las Cocinas refleja un choque creciente: por un lado, un gobierno que endurece su discurso contra la protesta social; por otro, comunidades y ambientalistas que exigen frenar proyectos turísticos que, bajo el argumento de “orden y legalidad”, ponen en riesgo el equilibrio ecológico y el acceso ciudadano a las playas.