El regreso a clases previsto para el próximo 31 de agosto se desarrollará en medio de un escenario complicado: las maniobras de construcción del nuevo puente sobre el Bulevar Luis Donaldo Colosio. La coincidencia de ambos factores incrementará la carga vehicular durante las horas de entrada y salida de los planteles educativos, generando un riesgo de embotellamientos en los principales accesos de la capital nayarita.
Las áreas técnicas de tránsito local afinan dispositivos especiales para mitigar el impacto, aunque la experiencia demuestra que los mayores volúmenes de desplazamiento se concentran en el trayecto de La Cantera hacia el centro de Tepic durante las primeras horas del día. En ese lapso, la circulación avanza de oriente a poniente, mientras que por la tarde se invierte el sentido de saturación con el retorno de los usuarios a sus hogares.
De acuerdo con José de Jesús Ibarra, titular de la Dirección de Seguridad Pública y Vialidad, la autoridad municipal dará prioridad a los carriles con mayor demanda para desahogar las filas de vehículos en los cruces críticos. Sin embargo, la medida se enfrenta a la realidad de una infraestructura urbana limitada, donde cada cierre o ajuste semafórico se traduce en retrasos y desgaste para la ciudadanía.
Los trabajos de construcción requerirán ajustes periódicos en la semaforización y en el despliegue de agentes en tierra. La dependencia municipal ha solicitado paciencia a los conductores, pero la efectividad de las rutas dependerá del respeto a las indicaciones de los oficiales y de la anticipación con la que los ciudadanos planeen sus trayectos. La falta de alternativas funcionales vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la movilidad urbana en Tepic, justo en el inicio del ciclo escolar.

