El 13 de mayo, Tepic volvió a registrar niveles de contaminación superiores a los de Nueva Delhi, India, considerada una de las ciudades con peor calidad del aire en el mundo. A la 1 de la tarde, la capital nayarita alcanzó 137 puntos en el Índice de Calidad del Aire (ICA), mientras que la metrópoli asiática reportaba 88.
La situación se agrava por la combinación de deslaves en el Cerro de San Juan, el incendio de un vivero, las altas temperaturas y, nuevamente, el fuego en el basurero de El Iztete. Estos factores han favorecido la presencia de partículas PM10 y PM2.5, asociadas a riesgos respiratorios e inflamatorios. La evidencia científica local confirma ya efectos medibles en la salud, como incrementos de inmunoglobulina E y marcadores de inflamación sistémica en personas expuestas.
La reactivación de las estaciones de monitoreo en el Instituto Tecnológico de Tepic y la Universidad Autónoma de Nayarit ha permitido corroborar niveles de contaminación considerados “malos” y cercanos a “muy malos”. Especialistas advierten que el riesgo se intensifica durante actividades físicas al aire libre, sobre todo en niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
En este contexto, las críticas apuntan a la irresponsabilidad de la alcaldesa Geraldine Ponce, señalada por la falta de acciones contundentes frente a incendios recurrentes, el manejo deficiente de residuos y la ausencia de políticas efectivas para mitigar la crisis ambiental. La omisión institucional coloca a Tepic en un escenario comparable con grandes urbes contaminadas, pero sin la infraestructura ni la capacidad de respuesta necesarias para proteger a su población.

